JRS LAC HACEMOS UN LLAMADO A LOS GOBIERNOS DE PERÚ Y ECUADOR PARA QUE SE PROTEJA LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS MIGRANTES EN LAS FRONTERAS

09 February 2021

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Desde el Servicio Jesuita para Refugiados en América Latina y el Caribe – JRS LAC y la oficina nacional del JRS Ecuador, hacemos un llamado a los gobiernos de Perú y Ecuador a fortalecer la prevención y protección de los derechos humanos de las personas en movilidad humana, quienes por su condición de mayor vulnerabilidad se encuentran en riesgo ante las afectaciones de la pandemia de la COVID – 19. Es importante que se reconozca su dignidad como personas, pues, independientemente de su nacionalidad y condición migratoria, merecen un trato humano y solidario.

En este contexto, nos preocupa la militarización de las fronteras para el control migratorio, medidas tomadas por ambos países, desde el pasado 26 de enero del año en curso. Observamos que las Fuerzas Armadas de los países carecen de preparación en enfoques de migraciones y protección integral, por lo cual apelamos la preponderancia del Principio 651 sobre la adecuación y progresividad del uso de la fuerza, ya que la seguridad de los puestos de control migratorio debe estar orientada a la protección de las personas migrantes y sus derechos, más no para afectar su integridad física. Así como al principio 3 Pro persona, por el cual los Estados deben aplicar las disposiciones para proteger los derechos más favorables para la población en movilidad humana.

Igualmente, instamos a los Estados de la región a brindar una respuesta coordinada y con enfoque de protección de derechos e interseccionalidad, con especial sensibilidad para niñas, niños, adolescentes, mujeres, personas enfermas y/o con discapacidad, adultas mayor y población LGTBIQ, y se tomen medidas para atender y resolver los factores causales y estructurales de la migración forzada en la región.

Los Estados tienen la obligación de cumplir con los tratados internacionales ratificados, con especial énfasis en: brindar protección internacional a las personas que la requieran, garantizar el derecho a buscar y solicitar refugio, así como el acceso al territorio y no devolución; igualmente, el deber de incentivar la regularización migratoria, que les permita a las personas acceder a derechos como la salud y a la integridad personal.

Retomando las palabras del Papa Francisco, invitamos a los Estados y a la sociedad en general a promover “La cultura del cuidado como camino de paz. Cultura del cuidado para erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación, que suele prevalecer hoy en día”. Hacemos un llamado a ambos gobiernos a evitar instrumentalizar el fenómeno migratorio con intereses políticos, que aumentan la discriminación y xenofobia. Y, en consecuencia, les convocamos a avanzar hacia la cultura del cuidado y hospitalidad, a través de la implementación de políticas públicas e inclusión en programas de garantía y protección de derechos humanos de las personas en movilidad humana, así como de las personas de las comunidades de acogida.

 

 

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1 Resolución 4/19 de 2019. Principios Interamericanos sobre los Derechos Humanos de todas las personas Migrantes, refugiadas, apátridas y las víctimas de la trata de personas. CIDH